PROFETA Y MARTIR

 Jesús Emilio Jaramillo, Profeta y mártir de la paz

Un libro escrito por César Mauricio Velásquez O.

Presentación
En el centro del alma y el corazón

Este libro es un canto a la vida de un colombiano que vivió para Dios y que pasó haciendo el bien por los llanos de Arauca. Es el testimonio del asesinato de un obispo, que por la fuerza y la vida de Jesús resucitado se convierte hoy en un camino de paz, de reconciliación y de justicia para Colombia y para el mundo.

Este libro es una radiografía del alma de un obispo Misionero Javeriano de Yarumal que vivió profundamente apasionado por Dios y apasionado por la salud espiritual y material de su pueblo y, sobre todo, de los indígenas y campesinos más abandonados y excluidos de Arauca.

Como un eco prolongado que recoge los gritos, las lágrimas, los asesinatos, las protestas y el martirio de miles de colombianos, este libro de César Mauricio Velásquez, periodista, escritor, docente y ex-embajador de Colombia ante la Santa Sede, nos ofrece con un estilo sencillo, claro, diáfano y profundo, el retrato del alma del primer obispo mártir de Colombia, beatificado por el papa Francisco el 8 de septiembre de 2017 en la ciudad de Villavicencio.

La beatificación de monseñor Jesús Emilio Jaramillo es un grito de vida frente a los que causan muerte, un triunfo de la justicia de Dios frente a la injusticia humana, una voz de esperanza para los que están cansados y oprimidos, un horizonte de luz para los que creen que vale la pena apostar la vida al proyecto del Reino de Dios.

Dios no nos deja solos ante nuestros problemas y desafíos; quiere construir junto a nosotros una vida más humana, un mundo más sano, una sociedad más justa, más dichosa para todos, empezando por los excluidos y los últimos. De cara a este proyecto humanizador de Dios, hemos de cambiar de manera de pensar y de actuar; hemos de vivir creyendo esta buena noticia que nos trajo Jesús de Nazaret y que monseñor Jesús Emilio acogió en su vida silenciosa, en su trabajo evangelizador permeado por la oración y en su muerte martirial.

Para monseñor Jesús Emilio Jaramillo, la transformación del mundo y de la sociedad no será posible sin bajar hasta el centro del alma, sin acoger lo más bello, bueno y digno del corazón humano que nos revela Jesucristo. Esto no será posible sin bajar hasta lo más profundo de la miseria humana y descubrir allí el poder creador y transformador del amor de Dios.

El camino es conocer a Jesucristo y amarlo, porque conocerlo a Él es abrirnos a su proyecto de humanización en donde todos recuperamos nuestra dignidad y aprendemos a vivir como hermanos.

Tal como lo escribió e intentó vivir monseñor Jesús Emilio: “Ahora me siento forzosamente apóstol, mensajero. Llevo una buena nueva a mi pueblo sentado en sombras de muerte. No llevo sólo el báculo del profeta enmudecido para curar al niño: llevo el solo nombre que salva. Diré a los ciegos: llegó la Luz; diré a los muertos llegó la Resurrección; a los equivocados, la Verdad; a los cautivos, la Libertad; a los combatientes, la Paz. Porque todo eso es Cristo, y el mundo moderno, mi mundo, es también todo eso: el ciego, el muerto, el extraviado, el cautivo, y el sin paz.

Pero quiero asimilar bien el mensaje, identificarme con él. El mensaje no irá en mi boca sino en mi vida. Yo mismo seré el mensaje, identificado con Jesús, Vida Universal.

Quiero que los que tienen vínculo conmigo, de sangre, de amistad, de fraternidad religiosa sean acordes conmigo. Quiero que ardan en mi llama. Deseo contagiarles mi fiebre y mi enfermedad de amor. ¡Que sean apóstoles de Jesucristo! Por tanto, que lo sacrifiquen todo para el Mensaje: familia, cosas terrenas, carne y sangre. Que su ideal, su obsesión y su vida sea Cristo”[1].

José del Rosario Jiménez, mxy

[1] Jaramillo, J.E., He ahí al Hombre, Medellín, 1961, 158-159.

 

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