SEMBLANZA 5: SUPERIOR GENERAL

Año de 1956: Segundo Capítulo General del Instituto. La Santa Sede nombra “motu proprio” como Superior General a Monseñor Gerardo Valencia Cano mxy quien se desempeñaba como Vicario Apostólico de Buenaventura.

Necesitado de una persona que pudiera reemplazarlo en la misión a causa de sus nuevos compromisos en el Instituto, Monseñor Valencia nombra al Padre Jaramillo como su Vicario Delegado, con funciones de Ordinario.

EI 2 de diciembre de 1956 el padre Jesús Emilio escribe a Monseñor Valencia:

“Ya estoy en el buen campo del Padre. Con todo mi corazón he besado el suelo santificado por los sudores y los lágrimas de V.E. Bendeciré siempre a Dios pues me ha concedido trabajar en terreno rotulado por otros esfuerzos y santificado por las huellas de otros pies”.

En junio de 1959, ante la renuncia de Monseñor Valencia como Superior General, un capítulo extraordinario eligió como tercer Superior General al Padre Jaramillo para un período constitucional de diez años.

Eran los tiempos del Concilio Vaticano II y la época del postconcilio: todos vivimos largos y dolorosos años de expectativas, de innovaciones y renovaciones, de interpretaciones amañadas. Realmente hubo angustia en la Iglesia para unos, y para otros el gozo de esperar un vuelco espectacular.

Entre los Misioneros de Yarumal era lógico que ocurriera igual, aún en asuntos tan vitales como el fin del Instituto. Dios providente permitió que el 9 de agosto de 1956 eI Fundador, Monseñor Miguel Ángel Builes, produjera la declaración definitiva sobre su intención fundacional.

Durante el superiorato del padre Jaramillo ocurrieron acontecimientos muy significativos; para diciembre de 1959, la Santa Sede aprobó el nuevo texto de las Constituciones estudiado en el Capítulo de 1956.

Durante los años del Concilio, el Instituto recibió de la Santa Sede su primer llamamiento para un servicio en las misiones extranjeras: nos pidieron ir al África. El Superior General promovió con especial entusiasmo ese propósito y comenzó con la selección del primer equipo misionero que haría realidad nuestra definición de Instituto para las Misiones Extranjeras.

Consejo General 1959

Lamentablemente, por situaciones de orden político en África, no pudo realizarse un proyecto ya casi listo. Sólo se alcanzaría muchos años después.

En 1964, por iniciativa del Consejo General, se fundó en Medellín el Colegio Ferrini, con énfasis en la promoción vocacional. El padre Jaramillo lo dedicó a la memoria del Beato Contardo Ferrini, un santo laico, y precisamente por ello. Su ideal fue mostrar que los laicos pueden también ser santos. Era la idea de la santidad personal que dominó su vida y sus aspiraciones. Y ese Colegio Ferrini ha sido una de las realizaciones más consoladoras del Instituto, aunque lamentablemente fue clausurado alegando razones de nuestra identidad misionera.

También en el gobierno del Padre Jaramillo se consolidó la casa de Emaús, hoy centro y asiento del Gobierno General y la casa más importante de la comunidad.

No podía olvidarse un paso dado por el Superior General: la reorganización del sistema académico del Seminario Menor. El antiguo currículo creaba serios problemas a los alumnos que no debían seguir la carrera sacerdotal y se retiraban para estudios universitarios. Un concepto bastante estricto no aceptaba que un alumno se retirara habiendo aprovechado la tradicional buena formación humanística de los seminarios y, a su vez, la legislación educativa del país no aceptaba el currículo eclesiástico. Es sabido que no todos los que ingresan al Seminario Menor se ordenarían.

A favor de ese gran número de exalumnos, con la mejor comprensión y en servicio de esos muchachos, el padre Superior General ordenó adoptar el currículo oficial sin perjuicio de los tratados y criterios de formación del Seminario. Y así, en diciembre de 1960, se pudieron graduar los 100 primeros bachilleres. Decisión que hoy bendicen cientos de nuestros exalumnos.

Bajo la segura dirección del padre Jaramillo se llevó al Capítulo General Extraordinario de diciembre de 1966 el proyecto de reforma de las Constituciones para incorporar en ellas las nuevas directivas del Concilio Vaticano II, que son basicamente nuestra actual norma constitucional.

Como aún restaban tres años de su gobierno, el padre General pidió a Roma que se le permitiera renunciar al cargo para evitar un nuevo capítulo general sólo después de tres años, y empezar a cumplir la nueva norma constitucional de un Gobierno General para períodos de seis años.

La Santa Sede aceptó la solicitud y en el mismo Capítulo se renovó el Gobierno General.

Libre ya el padre Jaramillo de sus compromisos de Gobierno, del cual hizo parte por más de diez ocho años, prestó su servicio en la Conferencia Episcopal Colombiana como Asesor del Consejo Nacional de laicos. Y en el año de 1970 o encontramos como director espiritual del colegio Ferrini en Medellín cargo en el cual lo sorprendió su preconización al episcopado.

Las actas de visita como superior General son un verdadero tratado de vida comunitaria y del espíritu sacerdotal de acuerdo con la identidad del Instituto.

Después de mirar de conjunto su obra de gobierno, no podemos dudar que fuera elegido para la suprema dirección del Instituto por su discreción, sus virtudes y que, a pesar de algunos de sus críticos, demostró capacidad de gobernar.

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